La traducción de poesía: ¿es posible?

Esta pregunta ha suscitado un gran debate que lleva vivo más de medio siglo y que, como cualquier cuestión intelectual que se precie, tiene sus partidarios y sus detractores.


El principal detractor de la traducción de poesía o #traducciónpoética fue Jean Cohen que en 1966 ya afirmaba que, frente a la #traducibilidad de la prosa, la poesía es #intraducible, porque, según él, en el tránsito de la lengua de partida (o lengua original) a la lenga de llegada (o lengua final), se pierden aspectos, matices y relaciones que hacen el texto de llegada o final distinto del texto original.


Sin embargo, existen muchos partidarios, entre ellos, Roman Jakobson, que afirma rotundamente, aunque sin referirse de forma explícita a la traducción de poesía, que toda experiencia cognitiva se puede trasladar a toda lengua existente.


Partiendo desde este punto de vista lingüístico-comunicativo de #Jakobson, como explico en un artículo que publiqué en 2012, yo veo el texto poético como un #actodecomunicación, pero un acto de comunicación particular, en el sentido de que estamos antes dos contextos situacionales alejados en el espacio y, en muchos casos, incluso en el tiempo (el contexto situacional del autor original y el contexto situación del lector del texto final), donde es necesaria la figura de un mediador, el traductor, que hace de puente entre dos #lenguas, pero también entre dos contextos situacionales distintos.


Esta visión nos lleva a analizar una problemática muy particular a la hora de #traducir el texto poético: la de trasladar el mensaje del texto original, con todos sus matices y connotaciones, algo que no deja de ser un problema general y común al simple hecho de traducir (cualquier tipo de texto); pero también al problema que plantea reproducir o recrear todos los elementos característicos y diferenciadores del texto poético.


No de esos elementos característicos, es el #verso, que implica unas limitaciones en términos de número de pies yámbicos (si hablamos del inglés) o sílabas (en español), y a la #acentuación (si es oxítona, paroxítona o proparoxítona). También podemos hablar de la #rima, que puede ser perfecta o imperfecta (en inglés), o asonante o consonante (en español). Otro elemento es la #estrofa, muchas veces vinculada a tradiciones literarias muy diversas, pese a existir composiciones poéticas comunes en diferentes lenguas (como, por ejemplo, el soneto). Y, por último, debemos hacer referencia a las #figurasliterarias o retóricas, que caracterizan a cualquier #textoliterario y cuyos juegos el #traductor va a tener que saber trasladar.


La pregunta que necesariamente debemos hacernos al llegar a este punto es la siguiente: ¿qué elementos debemos reproducir y en qué grado debemos reproducirlos?


Etkind (1982) responde a esto estableciendo 6 tipos de traducción poética, dentro de las cuales, resultan especialmente interesantes la traducción-recreación, que recrea el conjunto, conservando la estructura original, y la traducción-imitación, que se aleja del original y crea una obra nueva que pertenece más al poeta-traductor que al poeta original.


Lefevere (1975) también presenta 7 métodos de traducción poética, entre las que destacan la métrica, que reproduce la métrica en detrimento del significado, y la rimada, que transfiere la rima del texto original en detrimento del significado.


Sin embargo, es preciso que veamos esto en la práctica y, para ello, he seleccionado un poema de #JaneAusten que, forma parte de sus #Juvenilia, un conjunto de escritos de juventud, algunos de ellos inacabados, que escribió antes de cumplir los 18 años y que la propia autora recopila y agrupa en tres volúmenes. De hecho, con este poema, que dedica a su hermana Cassandra, cierra el primer volumen, al que da el nombre de Volume the First.


Prácticamente todas las obras de esta autora han sido ya traducidas al español. Sin embargo, existen algunos textos que integran los Juvenilia que nunca han sido traducidos: es el caso del poema #OdetoPity, de ahí que su traducción resulte especialmente interesante.


Si analizamos el poema, podemos decir que, en cuanto a la estrofa y al verso, el poema no constituye ninguna composición concreta y se estructura en dos estrofas: una primera estrofa de siete versos y una segunda estrofa de nueve versos. #Austen, además, utiliza una versificación regular, aunque imperfecta, en el sentido de que utiliza una combinación de versos de diferente medida (con distinto esquema silábico y metro yámbico), pero cuyo patrón se repite más o menos regularmente. Por ejemplo, el cuarteto y el terceto en el que se divide la primera estrofa acaban con un verso de tres pies. Sin embargo, el resto de los versos de esta primera estrofa tienen 5 pies (con excepción del tercer verso, que tiene uno menos) al igual que todos los de la segunda estrofa.


En cuanto a la rima, la primera estrofa tiene siete versos con rima masculina (en el sentido de que afecta a una sola sílaba, lo que se conoce en inglés como masculine o #singlerhyme) y perfecta (en el sentido que presentan identidad de sonido partiendo de la vocal acentuada e incluyendo tanto vocales como consonantes), pero se trata de una rima irregular (en términos de repetición de la rima) (ABABCCB) (Portillo et al. 1981). La segunda estrofa, como decíamos, tiene nueve versos y también presenta rima masculina, perfecta e irregular (ABABCCDCD).


Para la traducción, recurrí a una combinación de traducción-recreación y traducción imitación (en palabras de Etkind), o un método combinado de traducción métrica y traducción rimada (en palabras de Lefevere), pero con un esfuerzo especial en que esto no fuera en detrimento del significado. Por tanto, decidí seguir la estructura original de la rima y utilizar la rima consonante (por equivalencia a la rima masculina perfecta), con una sola excepción de rima asonante entre los versos 5º y 6º. Utilicé además versos endecasílabos, por corresponderse al verso de cinco pies yámbicos (como apunta Esteban Torre (2014)), aunque fue preciso utilizar algunos versos dodecasílabos y tridecasílabos, sobre todo en la segunda estrofa.


Por último, en cuanto a las figuras literarias más destacadas del #poema, encontramos sobre todo la #personificación con los elementos de la naturaleza que aparecen referenciados: la Luna que empalidece y lanza dardos, la paloma y el torno que conversan, el río que guarda silencio, la abadía que se asoma/asoma la cabeza y mira a hurtadillas… Encontramos #sinécdoques, en «Paths of Honour» (senderos de honra u honor) y «disappointed Love» (amor decepcionado o desilusionado). Y también se utiliza una #antítesis, cuando la autora escribe «Sweetly noisy falls the Silent Stream» (cuya traducción literal sería «el silencioso arroyo corre con ruido dulce»). En la traducción, se han incorporado todas esas figuras, sin excepción: así, aparecen los sinécdoques en «caminos honrados» y «amores frustrados»; personificaciones en «una mensajera con un tordo conversan despreocupados», «el arroyo mudo», «la luna que clava sus dardos» y «las ruinas que se asoman y lanzan una mirada furtiva»; y la antítesis en «el arroyo mudo con ruido dulce».


A continuación, incluimos la traducción al español del autor de esta entrada que fue publicada en la revista Hermeneus en 2020 y animo al lector a leer también la versión original publicada en la citada revista:


Oda a la compasión


1.

Mis pensamientos pasean tranquilos

entre mirtos y caminos honrados

mientras el níveo astro lanza sus hilos

a este corazón de amores frustrados.

Gustosa y triste canta Filomela

sobre el majuelo, y una mensajera

con un tordo conversan despreocupados.


2.

Murmura plácido el arroyo mudo

con ruido dulce junto a la carretera.

Tras nubes se advierte del astro el desnudo

que clava sus dardos con mano certera.

¡Qué hermosos los mirtos en aquel escenario!

Cabaña, casa, cueva y santuario,

ruinas de una abadía desusada,

se asoman entre un pinar centenario

lanzando, invisibles, furtiva mirada.



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